Miro
entre fotos viejas, reflejos de mi niñez, instantes inmersos en momentos
alegres y únicos. Contemplo entre lágrimas
una vida ausente.
Cuanto
extraño tu presencia Madre Mía, anhelo tu cálida mirada y la fuerza que
te hace mujer, única y eterna, ese ejemplo que me convirtió en el hombre que
hoy recorre un destino en tierras lejanas.
Recuerdo
con un profundo dolor cuando soltaste mi mano y con voz temblorosa dijiste: “Hijo
continua, este país no tiene un futuro y con un sentido de soñador y cobardía,
tuve que poner la vida en una maleta con la esperanza de que tus lecciones y mis
convicciones fuesen suficientes para vencer las adversidades, la indiferencia.
El peso de ser extraño, sin importar a donde llegase, me refugio en esa
calidez. Simplemente te amo.
Ya
han pasado varios meses y observo el caos con impotencia, imaginándote luchando
cada día con los obstáculos, caminando entre pasos lentos guiados por la vejez, las dificultades de una promesa de cambio que
nos llevó al abismo del olvido.
En
medio de este frío, extraño la tibiez de tus abrazos, desearía poder decirte al oído que Simplemente te amo.
Sabes, confieso que no ha sido fácil, simular fuerzas cuando el cuerpo me pide
renunciar, sonreír cuando la tristeza y la desesperanza se apoderan de la consciencia por momentos, pero saber que al final del día tendrás un plato en
tu mesa se convierte en el mejor aliciente para este humilde servidor.
En
este momento, las lágrimas recorren mi rostro y entre versos intento esta experiencia, todo el amor que contengo en mi ser.
Siento una presión
que no se describe de manera sucinta.
Sujeto tu foto, nuestra imagen perfecta, ese último beso, observo en el reverso las
palabras más sincera e inspiradoras. “Sigue Adelante y Conquista el Mundo, Te
Amo, Simplemente Te Amo”.
Este
día, digno homenaje para ti Madre Mía, donde te regalo el universo y afecto
expresado en los más sencillos pero concretos detalles, te honro por ser la
portadora de mí ser en tu vientre, por luchar cada día forjando mi carácter; por estar allí siempre. Simplemente Te Amo.
Me encuentro en
nuevo país donde mis conquistas diarias
tienen tú sello, sonrió en medio de la tristeza porque de eso se trata el amor,
entrega y sacrificio, quizás sintamos dolor pero es algo pasajero, porque estas
siempre presenten.
Ser
tu hijo es el mejor premio otorgado por Dios, tener impreso en mi alma tu
corazón y poder escribir estas palabras aun cuando las lágrimas intentan
sufocar mi movimiento.
No puedo negarme el derecho de expresarte todo lo que
una Dama como usted se merece.
“El
deber de un hijo es honrar con humildad los valores y los sacrificios de sus
padres, mostrando al mundo sus capacidades y talentos, transmitiendo la esencia
que lo hace autentico, proveniente de hogar construido en el trabajo.
No
existen las salidas falsas. Honrando los sacrificios
de esa gran mujer que jamás dejo de combatir por el derecho de su felicidad”
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