Inicie un
viaje casi imposible frente a mis ojos, me sumergí en mis pasiones, en un
sueño, quizás común para muchos, pero que para mí tenía un significado propio,
es más que un movimiento, es una forma de ver el mundo, más allá que ser
empujado por las corrientes que lo dominan.
En este
viaje encontré nuevos escenarios donde escribí mi historia, así como personas
que formas únicas imprimieron marcas profundas en mi existir. Decidí caminar
por el mundo dejando un legado de que la vida con pasión se siente mas genuina,
cada gota de sudor es el reconocimiento del esfuerzo que me caracteriza, mi
sentir de mujer se descubre en cada paso y los movimientos siguen una línea hacia
el éxito.
En este
viaje siempre he estado sujeta de una mano firme que soporta el peso que mi
debilidad y fragilidad son incapaces en muchos momentos de resistir. Gracias a él
los días tienen una sensación intensa, muchos se inspiran en el amor para
escribir, yo lo hago para seguir en movimiento, y nuestro triunfo jamás será
individual.
Aún estoy
en este caminar, me determine a ser vencedora, las fronteras no detienen mis
pasos, seré soñadora eterna, creyente en Dios y amante del brillo y el sabor de
los días, siento el cambio del tiempo y reflexiono sobre mis defectos. No me
ata el pasado y deformo la realidad cual forjador moldea el metal más resistente.
Por eso reflexiono lo siguiente:
“Quien
deja escapar los sueños, jamás será capaz de ser feliz, por eso me traslado entre las sombras como un haz de luz con la convicción de que los sueños valen más
que la vida misma”
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