Querido amigo, no quiero decirte
adiós, pues al decirlo pongo punto y final a esta experiencia que hemos
compartido, quiero tomarlo como un punto de partida para nuevas historias por
escribir, siempre recordaremos los gestos y las frases peculiares que te
caracterizan, siempre estarás cerca pues si la distancia llega a tocarnos,
simplemente una llamada cambiara ese sentimiento.
Las circunstancias demuestran esa
valentía que percibimos en tu trabajo, nunca dices que No a la vida, todo lo
contrario le sonríes y le das una visión distinta, eres una gran inspiración,
en nosotros quedan los recuerdos de estos meses compartidos dentro y fuera de
KPMG. Somos una familia y la familia seguirá siendo una sin importar si nos
damos un abrazo a diario o si en algún momento nos sentamos a compartir un café
y recordar viejas anécdotas o escribir nuevas historias.
No nos embarga la tristeza, pues el
éxito es tu próximo paso, sin duda sentiremos el vacío, pero los recuerdos
apañaran todo dolor.
Una vez nos comentaste que no te
gustan las despedidas, pues te decimos que esta no es una despedida, es un paso
en tu carrera como joven empresario, es posible que tengas temor y dudas, pero
no dejes que dominen tus sentimientos, si algún momento las sientes, toca
nuestras puertas que con palabras sinceras sabremos escucharte.
Por último, queremos desearte el
mayor de los éxitos, la diferencia en el mundo la logran aquellos que ven más
allá del ahora, los visionarios, los rebeldes que con conciencia honesta
dibujan un mañana mejor. Bendiciones en nombre de Dios Padre para toda tu
familia.
Esperamos que al acercarnos a tu
nuevo proyecto, tengas una mesa reservada para todos, pues seremos tus más
leales clientes.
Siente tu corazón y deja que te
inspire ahora y siempre, camina con Fe en Dios, sin temor, y si tropiezas
extiende tu mano que allí estaremos para apoyarte y levantarte. Nuestra amistad
es el mayor valor y siempre estará presente en mis días, los recuerdos son
motores de cambio.
Dios te bendiga
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