Cuando supe que llegarías
a mi vida, mi mirada se torno hacia el futuro, hacia ese mundo que tu padre y
yo deseamos construirte, todo lo que vales para mi no puede ser comparado, ángel
amado desde que navegabas en mis sueños, como mi mas grande deseo me sentí
realizada, supe que en tan solo nueve meses te sostendría en mis brazos y ya es
una realidad.
Una verdadera y única
realidad, ahora formas parte de una gran familia quien con oración y amor en su
corazón sentía como solo saber de tu bienestar, de saber cómo crecías cada día
en mí, quienes reían de mis historias y quienes lloraban de felicidad conmigo.
Mi príncipe amado cuando nuestras miradas se cruzaron la primera vez que sentí
tu calidez en mi piel sabia que estábamos atados para siempre, que edificara
murallas y vencería barreras si fuera necesario para hacerte feliz, solo de
recordar la mirada de felicidad en tu padre, su orgullo y su dicha no tienen
comparación.
Cada noche cuando veo
cerrar tus ojos, imagino que sueñas con las cosas lindas que vivimos hoy; se que
mientras descubres el mundo comienzas a entender que en
nuestras manos estarás a salvo siempre, tienes a tu alrededor muchos tíos,
primos que velaran porque tu realidad sea una historia de pura y sincera
felicidad.
No dudes que jamás te
abandonare, pues tu presencia está atada a mi corazón y nuestros sentimientos
son unísonos de ahora y para siempre.
Tu
madre que te ama.
Dulces
Sueños.
Te
amo.
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